Formación de portavoces

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Formación de
portavoces

¿Por qué no se publica lo que yo quería decir?

Resulta demasiado habitual oír a los clientes que han tenido malas experiencias con la prensa porque titulan “lo que les da la gana”, es decir, que lo finalmente publicado dista de lo que ellos han querido transmitir. Normalmente tienden a pensar que eso es culpa del redactor de turno. Sin embargo, nosotros pensamos que la culpa es siempre o casi siempre responsabilidad del emisor del mensaje.

La comunicación pública mediada por un periodista suele fallar por la base. Quien lanza un mensaje no suele tener en cuenta al receptor, sus formas de valorar los mensajes, su forma de mirar, los hitos a los que presta atención, o las rutinas y herramientas que aplica a cada mensaje recibido. Todo eso se puede aprender y practicar hasta alcanzar notables resultados.

La comunicación sigue un esquema básico

Esta lógica se puede aplicar a cualquier tipo de comunicación pública. Por eso el 80 por ciento de lo que podemos aprender en un curso de portavoz es lo mismo que en un curso de discurso.

Taller de discurso

La materia prima del discurso es el mensaje. Nada tiene sentido sin algo bueno que contar.

Sin algo interesante que aportar que a su vez genere retroalimentación, no seremos capaces decerrar el círculo virtuoso de la comunicación. Detectar los hitos que sostengan el mensaje, establecer su orden en el discurso y aplicar técnicas retóricas harán el resto. Claridad, ritmo e impacto serán las normas básicas; a modo de consejo no está de más añadir algún rasgo propio o muy personal del emisor (anécdotas, frases habituales, ejemplos reales…)

Podemos aprender muchos gestos e incluso aprender a interpretar (para los muy avanzados). Sin embargo, lo primordial será conseguir naturalidad. Es la mejor manera de fluir, toda vez que nuestro discurso esté bien redactado y puntuado. Familiarizarnos con el entorno, aprender a respirar y vocalizar, tomar conciencia de que nadie sabe más que nosotros de lo que vamos a hablar, y sobre todo practicar, practicar y practicar. Así reduciremos los tics y los movimientos nerviosos un 90%.

Hablar ante los
medios de comunicación

Hablar en titulares

Para comparecer ante los medios de comunicación no hay mejor consejo que pensar el titular que queremos escuchar o leer. Y decirlo. No sólo una vez, al menos dos o tres. Puede parecer una perogrullada, pero resulta sorprendente la cantidad de ocasiones en las que el emisor no aprovecha para decir lo que quiere contar. Sabiendo cuál es nuestro titular, será mucho más fácil armar el guion de nuestra intervención y preparar

las respuestas a todas las posibles preguntas que suscite nuestra comparecencia. Lo demás será técnica de discurso, serenidad y claridad. Y similar es el caso de la entrevista, un formato en el que hay que estudiar mucho más el contexto en el que se produce el intercambio de preguntas y respuestas, así como los posibles derroteros de la conversación. Sea como fuere una entrevista o una comparecencia ante un periodista siempre es una oportunidad.