Hoy viernes 13 es un gran día para Trévol. Trece son también los años que han pasado desde que se iniciara nuestra aventura periodística y audiovisual. Hoy comienza el resto de nuestra vida como empresa; hemos cambiado nuestra imagen y hemos actualizado nuestra marca. Son cambios que reflejan la transformación interna y el crecimiento de nuestra empresa: somos una agencia de comunicación.

Hoy renacemos bajo el lema Reputación y Sostenibilidad. Hemos escogido estas dos  palabras porque están en el sentido profundo de cada competencia, habilidad o conocimiento que somos capaces de poner a disposición de los demás. En realidad constituyen todo aquello que podemos ofrecer a empresas, instituciones y cualquier tipo de organización que necesite relacionarse y crear valor.

“La reputación es el activo más importante que tenemos”. La frase es de Ana Botín. La pronunció en un encuentro con la sociedad cántabra organizado por El Diario Montañés el 31 de marzo de 2017. De una manera sencilla y directa, como debe ser la buena comunicación, una persona que es un ejemplo de liderazgo a nivel internacional, dio sentido al cambio que se estaba fraguando en Trévol. En sus palabras se encerraba cuál era la misión de nuestra empresa, aquella en la que ya estábamos trabajando casi sin darnos cuenta. A partir de ese momento, gracias a esa visión clara de lo que realmente podemos aportar, todo comenzó a ordenarse con facilidad.

La reputación siempre ha sido un valor de empresa muy apreciado, sobre todo en las de tipo familiar, porque se ligaba habitualmente al buen nombre del fundador. Sin embargo, siempre se ha apreciado como una consecuencia antes que como un fin, como si la reputación fuera un legado que nos fuera a acompañar siempre como lo hace el apellido. Y eso no es así en absoluto.

La reputación se trabaja cada día. Y tanto es así que ya se ha convertido en una de las claves principales para la sostenibilidad, otro paradigma de la cultura empresarial contemporánea.

Perduran las organizaciones confiables y creíbles, las organizaciones reconocidas y reconocibles, las organizaciones con identidad y humanidad. Sólo la Comunicación convierte estas características ideales en realidad.

Las empresas ya no buscan la rentabilidad a cualquier precio, sino una rentabilidad sostenible en el tiempo. Hoy en día es necesario entender, como ha entendido el Banco Santander, que nuestros grupos de interés (no sólo los clientes) nos exigen no fallarle a la buena reputación. Y para ello tampoco podemos fallar a nuestros empleados, a nuestros socios y aliados, a nuestros vecinos, a nuestra sociedad.

La última crisis mundial ha sido lo suficientemente dura como para cambiar ciertos paradigmas que en el mundo actual ya resultan caducos, estertores de tiempos que no volverán. Sólo la Comunicación nos da las claves para progresar con éxito en un escenario mucho más expuesto y complicado, un escenario en el que   la tecnología ha dado herramientas a los ciudadanos para que se informen, protesten, decidan qué hacer con sus recursos y exijan públicamente compromisos y transparencia a empresas e instituciones.

Vivimos en un mundo donde las personas marcan la diferencia y dan valor añadido; pertenecemos a un entorno global e hiperconectado donde la información fluye de forma instantánea en todas direcciones, incluso sin control; somos una sociedad en la que los ciudadanos participan, son conscientes de que en sus manos, en sus opiniones, descansa en parte el prestigio de las instituciones, organizaciones de todo tipo y empresas.

Sólo la Comunicación mantendrá la buena reputación y sin reputación no habrá sostenibilidad.