En general a la mayoría de la gente le cuesta precisar hasta dónde llega la Comunicación y hasta dónde llega el Marketing. Es decir, si la una depende del otro o viceversa, si simplemente son disciplinas primas hermanas o si la una contiene al otro y así sucesivamente todas las variantes de relación posibles.

Para nosotros la respuesta es aparentemente sencilla: Marketing y Comunicación son cosas distintas que se contaminan mutuamente, con objetivos diferentes, aunque complementarios, y con las mismas técnicas en muchos casos, o cuanto menos, similares.

Vender o vender mejor

El marketing significa vender y comunicar es crear reputación para a la postre vender mejor y perdurar con éxito en el largo plazo. Es parecido, pero no es lo mismo. A veces un plan para vender puede no ser sostenible.

  • El que se dedica a vender estudia las necesidades del cliente y sus hábitos de consumo. Conoce sus patrones y desarrolla técnicas para facilitar la compra, incluso llega a generar necesidades que a priori no existen. Conoce muy bien los hábitos de consumo de su público objetivo y trabaja a corto plazo.
  • Quien se dedica a desarrollar la reputación de una compañía está cuidando de un activo indispensable para su sostenibilidad. Para ello necesita trabajar constantemente la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. No crea nada artificiosamente, sino que ha de partir de unos valores, de una misión y de una visión de empresa. Es la única manera de construir mensajes sólidos, con independencia de que estos sean adaptables en el tiempo en función de las circunstancias cambiantes.

Otras diferencias entre marketing y comunicación

  • Nuestros compañeros del marketing viven sojuzgados por los resultados de las ventas en el corto plazo. La campaña ha funcionado sí o no según los distintos indicadores, que siempre son claros, evidentes y cuantificables.
  • Los responsables de comunicar no podemos demostrar como ellos la rentabilidad de nuestras acciones, aunque CEOs, CFOs y demás jefazos pidan siempre un retorno medible de la inversión. Es imposible, no se engañen. La única opción es probar entre tener o no tener una comunicación profesional. Preguntarse hasta dónde llega el buen nombre de mi compañía o de mi familia, o si a la hora de decidir sobre mi financiación el banco habrá consultado mi dossier de prensa, mi huella digital o mi propia web.
  • En marketing estudian el público objetivo, pero sólo uno, el cliente. En Comunicación nos preocupamos de todos los componentes de la cadena de grupos de interés de la empresa, desde el público interno compuesto por colaboradores, aliados y proveedores, hasta otras personas y colectivos de interés pertenecientes a la comunidad local de referencia o al sector económico en el que está la empresa. La visión es global.
  • En Comunicación informamos, no hacemos publicidad, lo cual no nos impide también ser creativos. Utilizamos múltiples soportes para enviar mensajes, pero sobre todo recurrimos a producir experiencias reales con mensajes reales y contacto real entre personas. Eventos, testimonios, relaciones, responsabilidad social… Trabajamos para tender puentes y estimular cualquier tipo de sinergia, cooperación, o alianza que propicie un bien mayor y cohesión en la compañía. Son paradigmas de la era que vivimos, en la que a todos se nos pide transparencia y capacidad de colaborar.

Comunicar es ocupar el espacio que nos corresponde como organización ya que, lo queramos o no, siempre impactamos o dejamos huella en el espacio público y en la vida de las personas. Por eso siempre será preferible que cada compañía controle su propia voz con un trabajo meditado y profesional arraigado en su propia personalidad, sus valores y objetivos. La exposición de cualquier grupo humano ante los demás ya es total. Nuestra mejor cara será nuestra mejor venta.